Antonio Llorens.

Antoni Llorens, presidente ejecutivo de Harbour Energy: ‘Los proyectos de energía renovable deben mejorar la vida de la gente’

  • Llorens aborda en una entrevista con El Periódico del Mediterráneo, los próximos proyectos de la compañía en la Comunidad Valenciana

¿Qué es Harbour Energy?

Somos una empresa que empezamos con la promoción de energías renovables, pero hemos ido creciendo y ya no solo nos dedicamos a la generación, sino a proyectos de hidrógeno, proyectos industriales de baterías, nuestras propias constructora e ingeniería… y la idea es hacer integralmente toda la cadena de labor de un proyecto energético. Desde el concepto inicial a pensar socialmente cuál puede ser el mejor enfoque, construirlo, ponerlo en funcionamiento y estar al día de innovaciones tecnológicas.

¿Qué distingue a Harbour de otras empresas del sector?

Empresas de promoción de energía renovable hay muchas, porque en realidad, con la tecnología actual es sencillo y no requiere mucha inversión. Nosotros lo que intentamos es ser una empresa que pueda ocupar todo el espacio. Desde lo fácil hasta lo más complejo. ¿Por qué hacemos todo? Porque entendemos que los proyectos de energía renovable tienen que servir para mejorar las condiciones de los territorios y de la vida de la gente. La única manera de hacerlo es estar dentro de la cadena hasta el final para garantizar aquello a lo que nos comprometeremos. Porque si decimos que el domicilio social de nuestras empresas ha de estar en el municipio donde se instala la planta, hemos de estar sin que un tercero los cambie luego porque es más rentable pagar impuestos en Madrid o en el País Vasco. Creemos que si tú generas un impacto, da igual el tipo de energía o el tamaño, en el mismo lugar se tiene que producir también la mejora económica. Esa es nuestra filosofía.

Una queja habitual es el impacto que se genera en el paisaje

Las renovables tenemos que plantearlas pensando en la gente y en el territorio, en el que va a ver cada mañana cuando se levante las placas detrás de sus fincas o de sus casas. Si no se produce la riqueza también en el pueblo, esos proyectos no se podrán desarrollar por la oposición ciudadana. La forma es ser distintos desde el principio. Ayudar a mitigar efectos de la despoblación, lo que llaman España vaciada. En Castellón prácticamente toda la población se concentra en el litoral.

Un territorio que conoce bien

Hemos hecho las fotos en Borriol, donde yo crecí, y teníamos que ir al instituto a Castelló. Ahora en muchos pueblos no hay colegios. Los chavales han de ir fuera a estudiar y esto acaba en padres que cogen a esos niños y se desplazan a vivir a otro lugar. O nos hacemos cargo de que el interior debe tener inversiones productivas o eso nos queda por vivir: cada vez menos servicios y menos población.

¿Por qué muchas veces se instalan renovables, pero el beneficio no redunda en el pueblo?

En España tenemos un sistema de fiscalidad donde no se pagan los mismos impuestos en todo el territorio. Hay mil condicionantes para que algunas comunidades autónomas puedan cobrar distinto. Hay empresas de plantas que tributan en ciudades que no generan energía, solo la consumen. Es injusto. Si la energía que se consume en Madrid hay que producirla en otros lugares, se debería pagar los impuestos donde se produce la energía porque es ahí donde se produce el impacto. La mayor parte de los impuestos se pagan en el País Vasco o en Madrid. Si a alguien que va a ver que en su territorio se instala una alta tensión o una fotovoltaica, además le dices que el domicilio social va a estar en otro sitio, es lógico que proteste. ¿Hasta qué punto soportará el impacto? De manera proporcional al beneficio que obtenga.

¿Falta pedagogía en este asunto?

Lo primero en cualquier proceso es la conversación. Has de explicar qué quieres hacer y por qué. ¿A quiénes? A los afectados por eso que vas a hacer. No puedes definir un proyecto con autorizaciones y expropiaciones, y luego querer explicarlo. Durante las distintas fases has despreciado a los que iban a sufrir el impacto, y todos los proyectos se pueden hacer un poco distintos. Desde la ermita de San Vicent, si te giras hacia Castelló, hay tres yacimientos arqueológicos. Y ahí ves las torres de alta tensión. ¿Es preciso que la torre esté ahí? Estoy seguro de que no, porque técnicamente es posible, pero a la izquierda hay un campo de golf, y a la derecha una cantera. Seguramente se quejan menos los del yacimiento arqueológico, pero es normal que esas cosas cabreen a la gente. Hablemos primero con la gente. Expliquemos el porqué.

Está creciendo una fuerte oposición vecinal a la línea de la MAT

El problema de la MAT (Muy Alta Tensión), y quizá por eso se explica menos, es que es difícil de entender. Si para compensar el cierre de la térmica de Andorra y beneficiar proyectos renovables de Aragón, alguien de la Salzadella, Tírig, Albocàsser o Benassal, ha de tener una línea de alta tensión por encima de su cabeza es difícil que lo entienda. Más a gente que ha visto que en los últimos años, por la atracción del territorio más cercano a la costa, ha ido perdiendo servicios y población. ¿Qué debería significar la MAT? Inversiones en las renovables en el interior de la provincia de Castellón, y no solo en el sur de la de Teruel. Porque además es el territorio donde mejor se pueden producir energías renovables en esta provincia. Y no solo eso, que socialmente sean responsables, que se hagan de acuerdo con los ayuntamientos pagando allí los impuestos, mejoren la calidad de la vida, formando a la gente para que pueda trabajar en esos proyectos, pensando en impactos industriales en esos municipios, en mejoras en servicios telecomunicaciones o suministro energético… Se producen paradojas de estar en un gran proyecto de generación renovable en un municipio que tiene dificultades para establecer un negocio o una industria porque no hay suficiente cobertura energética. Es normal que la gente se pregunte que, si pasa una línea de alta tensión por encima, cómo puede ser que se vaya la luz. Eso no es compatible con pedirle a la gente un esfuerzo. No es sencillo, pero es juntar voluntades. Alguien debería poner en contacto a los promotores de la línea con los que tenemos la capacidad de conexión.

¿Debería la administración realizar esa labor?

La administración, en los últimos tres o cuatro años, ha dado un cambio radical. El modelo hacia el que caminamos, el diseño legislativo, las inversiones… nos llevan a una transición energética hacia una matriz de generación casi 100% renovable. Se ha parado Andorra, se va a parar Cofrentes, luego Vandellós, los ciclos combinados de Sagunto y Castellón tienen los días contados a veinte años vista. A ese mundo vamos y la legislación ha caminado en ese sentido. Se ha anulado el impuesto al Sol, la tramitación es cada vez más sencilla… Hemos avanzado mucho, pero en el tiempo ha coincidido con un tejido empresarial en el sector muy débil. Nos queda hacer mucha gimnasia para que sea realidad. Para ello hay que sentarse en mesas de trabajo con las instituciones de esos territorios porque hay intereses que pueden estar en común. Si no, ese movimiento que empieza a haber en contra de las renovables se va a ir haciendo más fuerte.

¿Hay alternativa?

No la hay. Una matriz de renovables es la única posibilidad de que el cambio climático no siga teniendo el camino de los últimos años. No es demagogia, es que es así. Parches como parar las térmicas y solucionarlo con autoconsumo, eso no podemos. No hay cómo sustituir los mil y pico megavatios que tenía Andorra con autoconsumo, has de meter renovables en grandes infraestructuras para equilibrar eso que estás parando para que las autopistas energéticas de la costa no se caigan, y asumiendo que va a tener un impacto.

¿Por qué considera que Castellón es zona ideal para renovables?

Hay muchas razones. La primera, porque ya tenemos mucha infraestructura eléctrica con la que puedes incorporar mucha renovable. También tienes mucho consumo industrial, grandes consumidores con los que pactar precios que a ellos les hagan ser competitivos, y que a la vez permitan amortizar las inversiones. Esto no pasa en todos los territorios, que la generación y el consumo estén cerca. Aquí tenemos una costa muy poblada con presión urbanística y huerta productiva, y un interior con agricultura no productiva, despoblado, y buenas condiciones de producción solar y eólica. Podemos producir también hidrógeno en los pantanos. En general es una zona donde, sin agredir de manera injustificada al territorio, se pueden hacer proyectos de manera socialmente responsable. Tenemos todas las herramientas para ser líderes y protagonistas, algo que históricamente en el interior no se ha producido.

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